En la actualidad, la seguridad contra incendios en los centros educativos es un tema de suma importancia. Cada día, miles de niños, docentes y personal escolar conviven en instalaciones que deben cumplir estrictas normativas de protección. Y aquí es donde entran en juego las bocas de incendios equipadas (BIEs), un elemento clave en la lucha contra el fuego. Pero, ¿qué son exactamente? ¿Cómo deben utilizarse en una escuela? Y lo más importante, ¡¡están realmente bien mantenidas?? Vamos a resolver estas dudas de forma clara, amena y con el mejor toque de humor profesional.
Las bocas de incendios equipadas (BIEs) son dispositivos fijos de extinción conectados a una red de abastecimiento de agua. Seguramente las has visto en los pasillos de los colegios, esos armarios rojos con una manguera enrollada en su interior. Pero no son decoración ni sirven para jugar a los bomberos en el recreo. Son elementos esenciales que permiten a los equipos de emergencia actuar rápidamente en caso de incendio.
Una BIE está compuesta por:
Un armario de protección.
Una manguera de 20 o 25 metros.
Una lanza que permite regular el caudal de agua.
Una válvula de apertura.
Si una escuela cumple con la normativa, debería tener suficientes bocas de incendio distribuidas de manera estratégica. Ahora bien, tenerlas no es suficiente. ¡Hay que asegurarse de que funcionan correctamente!
Aquí viene la gran pregunta: ¡Si ocurriera un incendio en una escuela, estarían operativas las bocas de incendio equipadas? La normativa vigente en España establece que todas las BIEs deben someterse a revisiones periódicas. De hecho, según el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI), se exige:
Revisión trimestral: Se verifica que la manguera esté en buen estado y que la presión de agua sea la adecuada.
Revisión anual: Un técnico especializado debe comprobar el correcto funcionamiento de todo el sistema.
Prueba quinquenal: Se hace una prueba de presión para garantizar que no haya fugas ni desperfectos.
Desgraciadamente, en muchas escuelas estas revisiones no se cumplen como deberían. No es raro encontrar BIE con mangueras deterioradas, sin presión de agua suficiente o incluso bloqueadas por muebles y material escolar. Por eso, es vital que los responsables de los centros educativos se aseguren de que estos equipos estén siempre listos para ser utilizados.
Ahora que sabemos lo esenciales que son las BIEs, surge otra duda: ¿Quién debería utilizarlas en caso de fuego?
La respuesta es sencilla: personal capacitado. A diferencia de los extintores, que pueden ser usados por cualquier adulto que tenga conocimientos básicos de seguridad, una boca de incendio equipada requiere cierta pericia. Abrir la válvula, controlar la presión del agua y dirigir la manguera de manera efectiva no es tarea fácil.
Por este motivo, el personal de mantenimiento, docentes y equipos de emergencia deben recibir formación periódica sobre su uso. En situaciones de emergencia, el tiempo es oro y una actuación errónea puede agravar el problema en lugar de solucionarlo.
En España, la normativa sobre protección contra incendios varía según el tamaño y la antigüedad del edificio escolar. Según el Código Técnico de la Edificación (CTE), los centros educativos deben contar con medidas adecuadas de protección activa y pasiva contra incendios.
En edificios de más de 1.500 m², las BIEs son obligatorias. Sin embargo, en colegios más pequeños, es posible que solo dispongan de extintores portátiles. Esto plantea un problema: si el fuego es grande, un extintor puede no ser suficiente. De ahí la importancia de realizar inspecciones y asegurarse de que el centro cumple con la legislación vigente.
Las bocas de incendios equipadas en las escuelas no son un simple adorno rojo en la pared. Son dispositivos vitales que pueden marcar la diferencia entre un incendio controlado y una tragedia. Pero, para que realmente cumplan su función, deben estar bien mantenidas, revisadas y ser utilizadas por personas capacitadas.
Si trabajas en un centro educativo o eres padre/madre de un estudiante, pregúntate: ¿sabes si las BIEs del colegio están en buen estado?. Si la respuesta es "no lo sé", quizá sea hora de hacer algunas preguntas.
La seguridad de nuestros niños está en juego. Y, cuando hablamos de fuego, más vale prevenir que extinguir.